Hay algo curioso en la búsqueda del propósito en la vida:
Cuanto más se busca, más cansancio aparece.
No al principio.
Al principio hay ilusión. Devoras libros, vídeos, haces esquemas, listas…
“Cuando lo encuentre, todo encajará”, te dices.
Pero pasa el tiempo y algo empieza a pesar. No es por falta de ganas. Es desgaste.
Cansa porque la búsqueda del propósito suele plantearse como una tarea pendiente. Algo que todavía no eres. Algo que te falta. Y mientras tanto, la vida queda en pausa.
He vivido ese momento en el que uno se pregunta:
“¿Cómo puede ser que esté tan centrado en encontrar mi propósito y, aun así, sentirme tan lejos de vivir?”
Aquí es donde la trampa se revela:
Nos dicen que el propósito es algo concreto. Una pasión, una vocación, una actividad que lo explique todo… Y entonces empezamos a mirarnos como si fuésemos un proyecto incompleto.
Pero ¿y si el cansancio no viniera de no haberlo encontrado, sino de estar persiguiendo a un unicornio? Porque cuando conviertes el propósito en una meta futura, pasan dos cosas:
El presente se vuelve un trámite.
Tú te vuelves alguien que “todavía no está completo”.
Y eso día tras día hace mella, y te agota.
En algún momento entendí algo sencillo, casi incómodo por lo simple:
No estaba cansado de vivir, estaba cansado de posponer la vida mientras la analizaba.
Tal vez el propósito no es algo que espera ser descubierto,
sino algo que se practica.
Para mí, el propósito vital es vivir la vida misma.
No como un plan.
No como una misión grandiosa.
Sino como una forma de estar aquí y no perderse lo que el momento nos ofrece.
Hoy.
Con lo que hay.
Con lo que haces.
Sin tener que darle más vueltas.
Un gesto esta semana
Te propongo que dejes la búsqueda de tu propósito durante unos días. Literalmente.
En su lugar, elige una sola cosa cotidiana y hazla con presencia completa:
Camina, cocina, escucha a alguien, cuida de algo vivo.
No para que signifique algo. Sólo para experimentarlo.
Observa si el cansancio afloja un poco.
Si este texto te acompaña, puedes seguir caminando conmigo en Dirección Vital.
No te prometo respuestas. Sólo presencia, preguntas honestas y pasos pequeños que puedes dar hoy.
Hasta la próxima.

