Durante mucho tiempo pensé que estaba bloqueado. Que algo en mí no arrancaba.
Mirándolo ahora, no creo que fuera un bloqueo. Creo que estaba esperando sentirme preparado.
Preparado para decidir.
Preparado para cambiar.
Preparado para vivir de otra manera.
Como si la vida fuera una canción compleja que primero hay que dominar antes de tocarla en público.
Y mientras esperas, la vida no se queda en pausa.
Tal vez la pregunta no sea “¿qué tengo que hacer con mi vida?”,
sino “¿qué parte de mi vida estoy posponiendo hoy?”
No hablo de hacer grandes cambios. Hablo de tener presencia y dejar de vivir en modo borrador.
Esta semana no he tomado ninguna gran decisión. Pero he dejado de decir “ya lo pensaré” a cosas que importan poco, y he empezado a estar más atento a las que importan de verdad.
No es épico. Pero es real.
Si esta reflexión te ha tocado, te propongo algo sencillo: no cambies nada esta semana. Sólo observa en qué momentos te dices “cuando esté listo”.
Y si te apetece, puedes responder a este correo con una sola frase: ¿qué estás posponiendo?
Leo todas. No prometo respuestas largas, pero sí atención.
Seguimos caminando.
*Imagen: ivankarim.com



