Esta mañana he pintado un rato.

No tenía ninguna idea en mente.
Ni intención de terminar nada.
Ni expectativas de que quedara bien.

Aun así, en algún punto ha aparecido como una presión silenciosa la pregunta de siempre: ¿Para qué sirve esto?

Vivimos rodeados de utilidad.
Incluso cuando hacemos algo por gusto, aparece la necesidad de justificarlo: para aprender, mejorar, compartir, aprovechar.

Hoy no he sabido responder a esa pregunta. Y he seguido pintando igual.

He notado cierta incomodidad al no poder convertir ese tiempo en algo defendible.
Como si no bastase con estar ahí, manchándome las manos, sin resultado claro.

Y, sin embargo, algo se ha aflojado justo cuando he dejado de intentar que sirviera para algo más.

Quizá no todo tenga que empujarnos hacia delante.
Quizá algunas cosas solo estén ahí para recordarnos que no somos un proyecto.

Hoy no he producido nada.
Pero me he sentido un poco menos dividido.

Un gesto esta semana

Haz algo que te guste sin pensar en para qué sirve.

Si aparece la necesidad de justificarlo, obsérvala.

Nos vemos.

Dirección Vital.

Keep Reading